Llegan las fiestas y nos hacen olvidar de todo; quedamos casi “fuera de foco” y nos volvemos eufóricos. En la mayoría de los casos se enfatiza el hecho de celebrar y disfrutar, nos concientizamos de que la plata “va y viene” y dejamos, al menos por un momento, de preocuparnos por la economía y sobre “cómo llegar a fin de mes”.

Por tradición las fiestas se celebran y no se miden cantidades, por el contrario, podríamos hablar de “fiestas al por mayor”. Compramos y hacemos mucho de todo, no importa si sobra porque lo reciclamos con el ánimo de continuar las reuniones; lo que verdaderamente es relevante acá es que no falte nada.

La cuestión es que nos dejan “patas para arriba” (literal, en algunos casos) y con bolsillos secos y es precisamente cuando la adrenalina y los días transcurren que nos damos cuenta de que muchas veces gastamos más de lo debido.

Por esto, es importante “asesorar” o “dirigir” al cliente de diferentes rubros abriéndole camino y ofreciéndole oportunidades de ahorro.

Como comerciantes debemos enseñarle al cliente “cómo sobrevivir a las fiestas” mejorando nuestras ofertas como también ofreciéndoles algunos tips e ideas que puedan enfocarlos mejor en lo que realmente necesitan. A eso vamos, que no se trate solo de “vender” sino de entregar ese “paquete” del que tanta veces hemos hecho mención: ofrecer algo más.

Las opciones son muchas y diversas; van desde vender un producto terminado y listo para usar a ofrecer “partes, piezas” o insumos para que la gente que incrementa la creatividad con las fiestas aplique el concepto de “DO IT YOURSELF”.

Entonces, debemos plantearnos, desde el punto de vista del inversor, ¿Cuál tiene que ser nuestro anzuelo? ¿Con qué podemos atrapar a los clientes y poder ambas partes obtener un beneficio? La respuesta con más “peso” en esta época y para este contexto nacional es “precio”. La situación económico-financiera del país se encuentra inestable. Todos especulamos y pretendemos mantener nuestro nivel de vida y de demanda, intentando para estas épocas optimizar el concepto de “compra inteligente” (aunque no siempre funcione) analizando cantidades, cualidades, opciones, sustitutos, etc.

Estamos inmersos casi en una situación de alerta en la que salimos corriendo tras las ofertas e intentamos ganar la carrera del “día a día”. Por todo esto que expusimos y un sinfín de motivos más (subjetivos también y que cada uno sabrá) debemos como comerciantes ser empáticos y muy precavidos a la hora de establecer nuestras estrategias de venta.

Ahora, pensemos en algunos “tips” o ideas a focalizar según el rubro en el que nos movamos:  (como vendedores)

  • En el caso de los vendedores de alimentos deben tratar de conseguir ofertas y promociones con sus proveedores, evaluar la posibilidad de comprar mayores cantidades a menor costo, etc. para poder luego trasladar buenos precios a los compradores. Debemos pensar que a veces pretender un porcentaje de ganancia menor puede mejorar nuestra rotación de productos y además, darle la posibilidad al consumidor de que compre una canasta navideña para que pueda compartir en familia y felíz. Esta es una estrategia que sirve para ambas partes: el cliente comprará conforme y volverá sabiendo que le han dado la oportunidad en un momento difícil.  Debemos tener presente que cuando lo material se vuelve complejo, lo emocional abre puertas y es a través de estas características que podemos lograr posicionarnos y capturar clientes potenciales a futuro.
  • Las tiendas, showrooms, boutiques, etc. deberán intentar de ofrecer los famosos “2 x 1”, resignando tal vez una porción de ganancias como el caso anterior y buscando que cada persona se lleve un atuendo (al menos quienes lo deseen) Muchas veces la ropa nos levanta el ánimo, nos hace sentir especiales para alguien o para nosotros mismos, nos mima y que un comerciante incline la balanza una vez para ese plato en vez de hacerlo para el lado del bolsillo propio es un acto de rebeldía.
  • En lo que respecta a las casas de decoración, cotillones, etc. una buena idea es diversificar su oferta. Sabemos que no todos tenemos la posibilidad de adquirir todo nuevo, al 100% para cada ocasión, por lo tanto, renovar lo antiguo y conseguir “algo” que nos guste puede ser motivador. Por ello es que, como ya dijimos antes, es fundamental que tengan entre las alternativas tanto productos finales como también intermedios (insumos, materia prima para elaborar, etc)
  • Compañías de celulares (una suerte de monopolios mundiales que no podremos influenciar con nuestro humilde consejo) deberían permitir comunicarnos a precios accesibles, ofrecernos planes o packs que sean, al menos una vez al año, realmente útiles para el cliente (y no solo para la empresa) Como ya dijimos, estamos lejos de las medidas y decisiones de estas empresas, pero bueno, la idea es que quienes se sientan con capacidad de modificar algo para hacer una “época mejor para todos” accionen.

Estos rubros que mencionamos son los más afectados directamente ante estas celebraciones y es por ello que hicimos énfasis en algunas estrategias pero, indirectamente, todos estamos involucrados. En mayor o menor medida todos tenemos la posibilidad de ayudar, de mejorar el día de otra persona tan solo haciéndola sentir importante o “acompañada”; ya sea, como mencionamos previamente, dándole más opciones, asesorándola como si fuéramos a comprar y decidir nosotros, siendo amables,carismáticos.

Es nuestro deseo que en estas fiestas seamos menos distantes y más comprensivos.

 

#SOBREVIVIENDO A LO INNECESARIO