Año viejo, tiempo de balance

Escrito por Viviana Cacosso

El Dic 4, 2017

Y llegó el momento del inevitable vistazo a lo que hicimos durante este año que va llegando a su fin. Como en la vida misma, hacemos un recorrido con nuestra memoria hacia atrás, para ver en retrospectiva cuánto hemos crecido, y sobre todo  cuánto podríamos haber crecido, y de esta forma encontrar esos pequeños infortunios -en el mejor de los casos- o esos terribles cráteres asesinos que nos dejaron un poco más atrás de donde podríamos estar verdaderamente. El desafío más grande será reconocer estas cosas como lo que fueron en su momento, sencillamente «errores», para luego comprender lo que hoy son y representan: la oportunidad de mejorar y crecer gracias a ellos.

Creo que la mayor imprudencia pasa por este punto: «no ver los errores», la negación suele ser un mecanismo de defensa propio del ser humano que nos deja estancados, en el nivel más bajo de nuestras posibilidades, nos perdemos de proyectar ideas, de ver hacia el futuro en perspectiva, de buscar más allá de nuestros doscientos metros de luz porque para nosotros todo está bien así, y si las cosas fallan acusamos a todo lo que nos rodea: política, competencia, cultura, tiempo, cualquier cosa que justifique la situación sin tener que «reconocer nuestra parte». Es una de las formas más sutiles de hacernos permanecer en la famosa zona de confort, donde no tenemos desafíos porque creemos que no hay nada mejor para hacer, supuestamente lo dimos todo.

La propuesta para este fin de año es que te sinceres con vos mismo, como dueño, como empresario, como comerciante, como emprendedor, etc, que tengas el valor de «hacerte cargo» para luego poder «estar a cargo» de la situación. Siempre hay algo más por hacer, siempre hay algo por mejorar, en esta vorágine cibernética y tecnológica es imposible pensar que hay un techo que nos limita en nuestro progreso, abrite a un mundo literalmente lleno de posibilidades, analizate y redescubrite.

Mientras no te hagas cargo de lo que sucede en tu espacio laboral no podrás pretender estar a cargo, porque no estarás viendo claramente, y la toma de decisiones estará ausente o será siempre la equivocada. Salí de la zona de confort que sólo apela a la ley del menor esfuerzo y observate con ojo crítico, que la competencia esta vez seas vos mismo, date a vos mismo y a tu negocio la oportunidad de crecer desde adentro, te vas a sorprender cuando encuentres la capacidad de ser tu propio observador.

 

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